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Un apapacho para la mente. El abrazo en los Primeros Auxilios Psicológicos



“Apapachoa” termino del Náhuatl que traduce acariciar con el alma. Siendo una lengua americana oriunda de México, todos los latinos hemos escuchado o utilizamos este término y ¿de qué sirve un apapacho?

Los abrazos son una respuesta fisiológica de protección que fortalece el apego entre la madre y el bebé. Liberan oxitocina, mejor conocida como la hormona del apego; Entre otros neurotransmisores como la dopamina y serotonina que son agentes neurales que contribuyen a la sensación de bienestar y plenitud. Sin embargo como dato relevante, es la oxitocina una de las principales hormonas en combatir el cortisol.

La oxitocina modula la actividad del eje hipotalámico-pituitario-adrenal. Puede inhibir la liberación del cortisol y considerarse un antagonista de la vasopresina. El cortisol es liberado ante el estrés y se asocia a la respuesta de estrés crónico. Su tarea es incrementar los niveles de azúcar, disminuir la respuesta inmunológica y ayudar al metabolismo de las grasas. Esta hormona secretada en periodos prolongados puede afectar nuestra salud, haciéndonos vulnerables a diferentes enfermedades y aumentar la respuesta inflamatoria. La oxitocina particularmente es una hormona efectiva para disminuir el impacto del estrés[1].



Muchas de las guías o protocolos para los primeros auxilios psicológicos y el apoyo psicosocial no especifican el impacto que pueda tener el contacto físico en el estrés agudo, por lo tanto ¿Será conveniente?

En la guía de Primera Ayuda Psicológica de la OMS (2012), se propone observar, escuchar y conectar. Específicamente en la Escucha, proponen realizar preguntas específicas y situacionales, además de generar un espacio en el que se pueda tranquilizar, propiciar la escucha activa, adecuar el tono de voz, mirar y realizar cercanía. No especificando particularmente el contacto físico[2].

Pero en la Guía Práctica de Salud Mental en Desastres de la OPS (2006), el capítulo de primera ayuda psicológica, propone que uno de los objetivos será reducir la tensión y aflicción emocional. Siendo necesario la actitud y una serie de procedimientos para poder cumplir este objetivo. De forma específica nos propone que para las personas que están en estado de choque o conmoción, será necesario hacerles sentir que están acompañadas, mediante acciones como sostenerle la mano, abrazarla, acariciarla, hablarle con tono afectuoso y sereno. No siendo aplicable para otras características observables o ciertos grados de agitación[3].

Así que, culturalmente sabemos que los abrazos tienen una función social y emocionalmente efectiva; además biológicamente sabemos que tienen un impacto inmediato en la disminución del estrés y no siendo recomendados explícitamente para los procedimientos de primera ayuda, puede generarnos inconvenientes. Por ejemplo con una persona enojada o agresiva, puede resultar arriesgado o peligroso o siendo un menor de edad del cuál no tenemos algún tipo de vinculación, probablemente no sea conveniente ¿Qué hacemos entonces?

Para dar uso del contacto físico como estrategia para restablecer la calma y disminuir el estrés deberemos:

1. Identificar el grados de agitación:

Las emergencias o los incidentes pueden producir una sensación de riesgo inminente, en donde la defensa como respuesta biológica se activa para protegernos o proteger a los que más queremos. Siendo la ira y agresión el mecanismo emocional y conductual para producir esta respuesta. Inherentemente en este estado el acercamiento de un desconocido aumente la respuesta defensiva.

Así que se deberá identificar el grado de contacto que tenga la persona con su medio, si se muestra colaborativo durante el acercamiento, será una luz verde. Si se muestra negativista, desafiante, amenazante o desorganizado, será nuestra luz roja.

2. Hacerlo en el momento adecuado.