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¿La nutrición será la nueva psicología del futuro?

Los enfoques holísticos para el tratamiento de la salud mental mediante la alimentación



El concepto de cómo la alimentación afecta el estado de ánimo ha sido explorado por diversos investigadores a lo largo del tiempo, uno de los primeros en sugerir una conexión entre la dieta y el bienestar emocional fue el psicólogo funcionalista William James a finales del siglo XIX. James sugirió que la dieta podría influir en el estado mental y emocional de las personas. Sin embargo, a medida que la investigación en nutrición y salud mental ha avanzado, varios investigadores y profesionales de la salud han explorado cómo ciertos alimentos y patrones dietéticos pueden influir en el estado de ánimo y la salud mental en general. Pero ¿De qué forma lo que comemos altera nuestro estado emocional?


La clave la encontramos en el sistema entérico, también conocido como sistema nervioso entérico, es una red compleja de neuronas que se encuentra dentro de la pared del tubo digestivo, desde el esófago hasta el ano. Desempeña un papel fundamental en el control de diversas funciones del tracto gastrointestinal, incluyendo el movimiento, la secreción de enzimas y hormonas, la absorción de nutrientes y la regulación del flujo sanguíneo intestinal. Es a menudo llamado el segundo cerebro; debido a su complejidad y capacidad para funcionar de manera independiente. Se ha demostrado que está involucrado en procesos fisiológicos y patológicos del sistema digestivo, así como en la regulación del estado de ánimo y el estrés.

El sistema entérico está compuesto por una serie de capas musculares y mucosas que lidian con los alimentos y agentes externos que comemos, se relacionan con una serie de microorganismos como la microbiota intestinal y otras células inmunitarias. El sistema entérico también incluye conexiones con el sistema nervioso central a través de nervios autónomos como el nervio vago, permitiendo una comunicación bidireccional entre el sistema nervioso entérico y el cerebro.



La microbiota intestinal desempeña un papel crucial en la regulación de la función del sistema. Los microorganismos producen una variedad de compuestos bioactivos, como ácidos grasos y neurotransmisores. Esta comunicación bidireccional puede influir en el estado de ánimo, el comportamiento y la función gastrointestinal. Existe una creciente evidencia de que la microbiota intestinal puede influir en la salud mental y el bienestar emocional a través de su comunicación con el sistema nervioso entérico y el sistema nervioso central. Alteraciones en la composición y diversidad de la microbiota se han relacionado con trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad. Por lo tanto, la alteración de la microbiota y reacciones inflamatorias en los tejidos del sistema digestivo como el intestino, alterarán el funcionamiento y conexiones con el sistema nervioso. Por ejemplo, gran parte de la serotonina se produce en el intestino, su alteración contribuye a las alteraciones del estado del ánimo como la depresión. La disbiosis, colon irritable y el SIBO se relacionan con síntomas extradigestivos como alteraciones en la piel y del ánimo. Hoy en día se vienen proponiendo varias formas de intervención para mejorar la salud de este sistema como las dietas bajas en azúcares, lácteos aditivos en ultra procesados o gluten (alimentos asociados a la inflamación intestinal), por ejemplo, varios estudios reconocen la disminución de síntomas depresivos con la dieta mediterránea. Los probióticos para mejorar la calidad de microorganismos en el sistema digestivo, incluso algunas cepas son nombradas como psicobióticos, es decir, microbiota intestinal que influye en la producción de neurotransmisores que regulan el estado del ánimo y algunos antidepresivos como los inhibidores de la recaptación de serotonina para mejorar la respuesta inflamatoria en el colón irritable y la disbiosis.



Uno de los investigadores más destacados en este campo es el Dr. Emeran Mayer, un gastroenterólogo y neurocientífico reconocido a nivel internacional. Han arrojado luz sobre la importancia de la microbiota intestinal en el desarrollo y la regulación de trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad, así como en condiciones neurológicas como el síndrome del intestino irritable. Por lo tanto, la forma en cómo nos alimentamos mantendrá saludable el ecosistema al interior de nuestro intestino y por consiguiente nuestro estado anímico.


El estudio de esta intrincada red de interacciones entre el sistema gastrointestinal y neuronal nos lleva a reflexionar sobre la importancia de considerar al ser humano en su totalidad. Nos insta a adoptar un enfoque holístico e integrativo hacia la salud, reconociendo la interconexión entre el cuerpo y la mente. Solo al comprender esta complejidad podemos abordar de manera efectiva las alteraciones y promover un bienestar genuino y duradero. Desafortunadamente la práctica clínica se ve sujeta a una serie de consultas aisladas, por un lado, el psicólogo, por otro lado, el nutricionista, el médico clínico, el gastroenterólogo, el psiquiatra, el dermatólogo y demás. Mientras el desarrollo de las investigaciones propone una integración de los diferentes paradigmas para mejorar las intervenciones, nosotros como personas comunes que consultamos, podemos ampliar nuestra perspectiva y no limitarnos con una sola mirada, ampliar nuestro espectro de tratamiento, empoderarnos y ser conscientes respecto a lo que consumimos, en qué momento consumimos, nuestra gestión emocional, afrontamiento al estrés y demás conductas saludables.


Redacción: Juan Pablo Mora Penagos, Psicólogo Especialista en Valoración del Daño. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología

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